jueves, 23 de marzo de 2017

REGRESO AL INVIERNO

Escarcha
 REGRESO AL INVIERNO


Al paso; el invierno nunca tiene prisa

Si escribir significa una escapatoria, ¿de quién huyo?

Dejó el miércoles su punto y seguido de poesía.

En la retina de la escarcha, las ramas quebradizas, astilladas antes de que fueran árbol.

El odio, un cuerpo de fisiología maltrecha, en continua agitación mental, detrás de palabras entumecidas, sin alegaciones

Hoy me desperté con un verso entre los dedos. Era la avanzadilla de un poema.

El gesto teatral de tantos ideales de solidez gaseosa.

Es tonto. (Siempre que puedo evito los superlativos).

Hoy el invierno personifica un mal aforismo que termina a destiempo.







miércoles, 22 de marzo de 2017

LUIS GARCÍA MONTERO. ROPA DE CALLE

Luis García Montero.
 ROPA DE CALLE
(Antología poética 1980-2008)
Edición de José Luis Morante
Imagen de cubierta de
José Javier González
Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2011
RETRATO DE POETA CON ROPA DE CALLE

   Existe en la conciencia creadora de Luis García Montero (Granada, 1958) una significativa propensión a hacer de la normalidad un rasgo distintivo. El protagonista verbal se viste con ropa de calle, rechaza por igual la pretenciosa túnica del místico y la indigencia de la proclama panfletaria. En su voluntad de desacralización niega la imagen del vidente y el hacendoso mono de trabajo del realismo sucio. Este respirar no debe interpretarse como defensa de una actitud acomodaticia sino como voluntad de pertenencia a un vecindario;  las palabras suenan en boca del portavoz de una ciudadanía con la que comparte rasgos cívicos. La premisa toma cuerpo en el repertorio teórico y en sus poéticas:

                                   Ya sé que otros poetas
                                   se visten de poeta,
van a las oficinas del silencio,
administran los bancos del fulgor,
calculan con esencias
los saldos de sus fondos interiores,
son antorchas de reyes y de dioses
o son lengua de infierno.

Será que tienen alma.
Yo me conformo con tenerte a ti
y con tener conciencia.

       (“Poética”, Completamente viernes)

  El dominio lingüístico del granadino recorre distintas fases matizadas por la crítica con un etiquetado ya de uso común: la otra sentimentalidad, la poesía de la experiencia, el realismo singular o el romántico ilustrado. La veta teórica de “la otra sentimentalidad” surge en Granada en 1983; integran el núcleo originario Álvaro Salvador, Javier Egea y Luis García Montero; los tres impulsan el manifiesto donde pregonan “la radical historicidad del discurso ideológico”. Recuperan el concepto de sentimentalidad expuesto por Antonio Machado a través del heterónimo Juan de Mairena: “Los sentimientos cambian en el curso de la historia y aun durante la vida individual del hombre. En cuanto resonancias cordiales de los valores en boga, los sentimientos varían cuando estos valores se desdoran, enmohecen y son sustituidos por otros”. Otro supuesto remite a Jaime Gil de Biedma: “el poema es  también una puesta en escena, un pequeño teatro para un solo espectador que necesita de sus propias reglas, de sus propios trucos en las representaciones”. Es decir, el arte de hacer versos es un simulacro, una mentira.
   Contundente en  su definición práctica, “la poesía de la experiencia” fue una opción estética cuyo nombre deriva del ensayo de Robert Langbaum The Poetry of Experience, una indagación sobre el monólogo dramático en la herencia literaria moderna. Al repasar su quehacer lírico en “Dedicación a la poesía”, García Montero escribe: “La llamada poesía de la experiencia no surgió de un deseo biográfico, anecdótico, sino de la toma de conciencia de que la poesía es un género de ficción, en el que el personaje literario servía para adjetivar las meditaciones y los sentimientos particulares más íntimos, protagonizando así un proceso de conocimiento”.
  El rótulo “El realismo singular” se emplea al reflexionar sobre la individualidad y la historia, sobre la imbricación del yo en el espacio social. Para Darío Villanueva “el realismo constituye una constante básica de toda literatura, cuya primera formulación se encuentra en el principio de mímesis establecido por la Poética de Aristóteles”. La recreación de la realidad permite enfoques diferenciados, abre campo a la respuesta personal y a la perspectiva insólita que subrayan el carácter de construcción verbal; la voluntad del yo impulsa un principio activo que trasciende la mera observación. El realismo es una actitud frente a lo real y no un catálogo de procedimientos de representación; la escritura realista se define por su apertura hacia lo contingente. 
   El epígrafe “el romántico ilustrado” conexiona sentimiento y razón y los convierte en postulados complementarios. La herencia becqueriana se asocia con la lógica interior de una sensibilidad prisionera de su propio solipsismo; el individualismo se focaliza como paisaje irreductible; es Antonio Machado el primero en hablar del tú esencial, de esa otredad complementaria. Para un adecuado desarrollo moral el sujeto hace suyo el espíritu ilustrado, la melancolía de Jovellanos. El dominio de la razón plantea la pertenencia al mundo, el contrato social, la necesidad de la norma,
  También resulta válida la denominación “poesía urbana”; la ciudad funciona como un paisaje escénico del sujeto verbal, el sitio -Granada, Madrid, Nueva York- pertenece al imaginario callejero de la palabra; constituye un ámbito afectivo y relacional que hace memoria de lo cotidiano. No es la nocturna ciudad de Baudelaire, símbolo de soledad y desarraigo, ni el callejero inhóspito que Rafael Alberti cuestiona porque muda la identidad del sujeto hasta convertirlo en un hombre deshabitado. Al recorrer sus calles el yo poético advierte las dudas e incertidumbres del presente, la defensa de unas convicciones, las huellas de otros paseantes que marcan con sus dudas la conciencia de un tiempo. Como enuncia en el ensayo Los dueños del vacío: “La ciudad se configura como territorio de la modernidad poética porque es el lugar en el que se descubre la velocidad, la aceleración de la historia, pero en un movimiento sin sentido, que separa a la conciencia y sus verdades del trayecto determinante de los dogmas”
   Las etiquetas enlazan su semántica con evidentes signos de continuidad y explican la gestación de un recorrido pautado, de una sensibilidad sin disidencias ni quiebras internas. De ahí que el protagonista verbal conserve su condición en el tiempo  y “se considere marxista y pensativo, tiene el carácter fácil, está muy atado a la vida y cuando le preguntan por su trabajo suele responder que es profesor de literatura medieval”. Aunque hay similitudes entre el yo biográfico y el sujeto verbal existe una continua objetivación de la intimidad. Esa es la lógica del mundo posible que erige el poema. Con un profundo sentido orgánico, la escritura propone una indagación que quiebra los márgenes del yo ensimismado, supera la meditación del espacio privado y reafirma el nosotros porque es consciente de la necesidad de resistir aportando su voz al vocabulario social. La palabra poética es un modo de construir un porvenir habitable.

                                                                                                   
Síntesis del estudio que abre la edición crítica
de Ropa de calle en torno a la poesía de
Luis García Montero 




martes, 21 de marzo de 2017

POESÍA,CONMIGO

Espera
(Florida, Lake Word, 2013)
Fotografía de
Adela Sánchez Santana



POÉTICA HOMENAJE

                      Día mundial de la poesía

Preguntan mis amigos
-los pocos que me quedan; aquellos que sospechan
que una sonrisa es triste;
los que cerca apuraron copas y adversidades;
los sitiados al norte por el mundo,
al sur por la cicuta cotidiana,
al este y al oeste por extraños
semejantes en todo-,
con esa iugenuidad de los actos reflejos,
que cómo sobrevivo al triple salto
de escribir un poema
con los tiempos que corren.
Me cuesta sumergirlos
en la desolación de una monografía
sobre los suplementos nacionales
(literarios, se entiende),
en la gélida hondura de mi espejo,
en la Torre de Brainor,
o en la sección de libros
de grandes almacenes.
Mis amigos insisten
y de nuevo un silencio cicatero y reacio
me contiene, porque otra vez un verso
me ha sellado la boca
y oculta su mordaza
la posible respuesta.

    (De Población activa,  Gijón, 1994)


domingo, 19 de marzo de 2017

DÍA DEL PADRE

Parque de San Antonio (Ävila)


RECUERDO DE MI PADRE          

Mi padre ponderaba la eficacia
como un tesoro extraño y valiosísimo,
escondido en el vientre de la tierra.
Solía levantarse muy temprano
con el tic-tac grabado en la memoria
y dilataba oscuro una jornada
que concluía laso y taciturno.
Era su empeño inmune al frío o la canícula.
Por  él estuve interno tantos años
con la sola misión de hacerme un hombre.
(Entendamos: un hombre de provecho,
un atinado buscador de logros).
Mas el esfuerzo no valió la pena.
Él no tiene conciencia del fracaso.
descubrió en la derrota
una patria feliz, compensatoria.

    (De Causas y efectos, Sevilla, 1997)


viernes, 17 de marzo de 2017

JOAN DE LA VEGA. EN MANOS DEL AIRE

En manos del aire
Joan de la Vega
Libros en su tinta, Poesía
Barcelona, 2017

BAJO EL AZUL

  La buena poesía suprime la indiferencia; tiende a establecer nexos sentimentales  porque la escritura se concibe como una propuesta dialogal que supera distancias cognitivas para compartir el terreno movedizo de los significados. Este planteamiento obliga a fortalecer itinerarios singulares a partir de parámetros estéticos, que deben ser variados y complementarios. Dentro del quehacer de búsqueda hay quien opta por la repetición formularia de temas y símbolos coloquiales y quien abre zonas de riesgo para dibujar trayectos sin hollar o para buscar facetas más experimentales. Las características del discurso lírico de Joan de la Vega (Santa Coloma de Gramenet, 1975)  se inclinan hacia el segundo enunciado. Así lo resaltan, con perspectiva objetivista, Eduardo Moga, Lluis Calvo o Jordi Doce, y así lo constata la propuesta indagatoria En manos del aire, un corpus que integra composiciones de Y tú, Pirene, Una luz que viene de fuera, Via Ferrata, Flores del Dharma y La montaña efímera.
  El primer tramo de esta muestra, Y tú, Pirene nace bajo el signo de la evocación. El ahora como tiempo verbal se vuelve un espacio de resolución donde el sujeto sale bajo el azul. Deja la puerta franca a una conciencia en tránsito que recoge percepciones y sensaciones del yo frente al paisaje. La naturaleza acumula signos explícitos. Habla con viva voz, mientras el horizonte define una copiosa suma de elementos visuales cuya captación convierte al sujeto testigo en un poblador de laberintos tratando de descifrar códigos.
  Esa lectura de las grafías del paisaje se interioriza en el apartado “Bajo tierra” que recurre a la estrategia formal del poema en prosa. El cauce versal adquiere un carácter iuterrogativo, recrea un escenario sombrío y nocturnal que expande un tacto frío de silencio y ausencia. Todo es quietud.
   Cuerpo central en la escritura de Joan de la Vega es el inevitable incidir en lo transitorio. Un verso de Wallace Stevens - “La luz vino de fuera”- sirve de pautada sincronía para el reconocimiento de lo temporal. Es percibido en la realidad más cercana; alrededor de cada presencia está ese hilar sucesivo de atardeceres y auroras regulando el devenir existencial. Todo sucede, como un viento invisible que impulsara el vaivén de las olas y rompiese la calma litoral; leves signos que marcan desapariciones y ocasos.
   En Via ferrata, un término de uso del montañero, la pasión por el relieve geológico de Joan de la Vega transforma la aridez de la altura en espacio simbólico. El protagonista se empeña en escalar itinerarios verticales u horizontales, entre grietas, que requieren equipaciones minuciosas y un ánimo dispuesto al acceso imposible. Caminar es remontar, buscar la estela del origen, perderse en la angostura del primer paso para quedar al margen del mundo, ensimismado y pleno, en abrazo fraterno con el estar. Ese intimismo del paisaje hecho interior habitable también encuentra  atinada expresión en los haikus de Flores del Dharma. El esquema estrófico, más allá de su sentido estacional primigenio, se ha aclimatado con nuevas variables que traducen aceptación, soledad, percepción del paisaje o trazos sentimentales.
  En manos del aire se cierra con los poemas en prosa y verso libre de La montaña efímera. El entorno no es un espacio ajeno sino una cadencia que impulsa a ser. La andadura es un nítido recorrido existencial, un viaje donde se rememora un tiempo trascendido. El poema en prosa, siempre proclive al enfoque descriptivo, convierte el cauce versal en un entrelazado de emociones y vivencias como si fuesen reflejos dictados por la contemplación. Lejos de la estridencia urbana y de su grisura de monotonía que erosionan cualquier dogma, el paisaje se convierte en un interlocutor afectivo, en una propuesta “donde se desmenuza el prodigio de la fugacidad”. 
    

jueves, 16 de marzo de 2017

CONTINGENCIA

Ángulos muertos


CONTINGENCIA


   Una amanecida camino del espejo me perdí. Dejé un hilo de musgo en el pasillo. Desde entonces no sé quién es el solitario transparente que me mira a diario, como si no pasara nada.

(Del libro en preparación Cuentos diminutos)



miércoles, 15 de marzo de 2017

EN CONSTRUCCIÓN

Deriva
Fotografía de
Adela Sánchez Santana


IDENTIDAD

                             En construcción

Soy permanente
sucesión de mi mismo;
nubes al paso.