domingo, 23 de julio de 2017

EL MAR DE CUALQUIER SITIO

Enclave escocés
Fotografía de
Javier Cabañero
 
 
UNA CALLE VACÍA


Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
la cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras -cielos para despojos-,
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.

  (De Pulsaciones, Sevilla, 2017)

sábado, 22 de julio de 2017

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. EL TRABAJO GUSTOSO

Antolojía poética
Juan Ramón Jiménez
Edición, selección y prólogo de
Soledad González Ródenas
Voces Críticas, Madrid

ANTOLOJÍA POÉTICA

   Figura central de la lírica hispana del siglo XX, Juan Ramón Jiménez laboró durante décadas una extensa obra de máxima exigencia personal. EL fecundo trabaja impulsó cuatro antologías, con el asentimiento selectivo del escritor, y después de su muerte, continúan editándose selecciones parciales, aunque todavía no se ha realizado una muestra canónica y definitiva, dada la obsesiva labor correctora del poeta y las frecuentes versiones de sus textos. Con estos condicionantes básicos, cualquier mapa poético no es sino una propuesta que recorre la granada senda creadora para vislumbrar líneas estéticas y su evolución en el tiempo.
   JRJ. Antolojía poética se realizó en 2010 para el catálogo de la colección Voces Críticas  y firma las líneas introductorias y la selección de poemas Soledad González Ródenas. La muestra abarca un arco cronológico  que se expande desde 1898 hasta 1953, tres años antes de que el poeta de Moguer recibiera el Premio Nobel de Literatura.
   Tan incansable afán poético se ha ido gestando en contextos críticos diferentes y en etapas históricas muy complejas, así que no resulta fácil deslindar etiquetas e idearios más allá de los habituales referentes taxonómicos que integran los primeros libros en el modernismo, para virar después por un simbolismo intimista que fue derivando hacia una poesía pura y, más tarde, hacia una decantación reflexiva, próxima a un panteísmo platónico.
   Pocos autores han generado tan nutrida amalgama de tópicos, Entre esos espejos opacos de las otras vidas de Juan Ramón perdura aquella imagen del escritor con el ceño fruncido de un mal carácter crónico, o el reflejo de un creador ensimismado en su obra que nunca buscó el asentimiento de la mayoría sino la conformidad de una inmensa minoría. No falta tampoco esa consideración de elitismo de su lírica, solo dispuesta para ser leída por otros poetas… Son aseveraciones prescindibles que han de olvidarse de inmediato para profundizar en la lectura. Juan Ramón Jiménez es un poeta plural, un exigente escritor que hizo del poema razón de vida, una continua búsqueda de plenitud y belleza.
 
    



viernes, 21 de julio de 2017

MUTACIONES

Many Times, 1999
grupo escultórico de  Juan Muñoz (1954-2001)
 
MUTACIONES
 
Yo sé guardar secretos
porque envejezco sin nada que perder.
 
PABLO FIDALGO LAREO
 
   Como resultados de una multiplicación inquietante, los otros de uno mismo fueron buscando huecos para perderse. Me queda la esperanza de que tantos parecidos idénticos del yo un día coincidan en el mismo lugar, sin aduanas, para sumar las mutaciones.
   Juntas, me conceden una identidad definitiva que refunda el tiempo. Su estar preserva el antes y el después. Nada se pierde. Tantas forman confirman en silencio que el  yo es ahora, cuando la periferia se hace centro.
 
(De Cuentos diminutos)
 
 
 

jueves, 20 de julio de 2017

CAMBIO DE LUGAR ( Una conversación a pie de mar)

Playa Morro de Gos
(Oropesa del Mar, Castellón)

UNA CONVERSACIÓN A PIE DE MAR

Tasio Luna

Los días de verano se hacen sinónimos de libros y viajes. De maletas abiertas…
Así  es, resulta difícil no practicar ese turismo estival que viene y va por la línea de costa. Todos protagonizamos esa búsqueda continua de un rincón hospitalario en el que todavía hay sitio para el sosiego  y la tranquilidad de espíritu.

¿Qué lecturas te aguardan? ¿O prefieres desconectar, como los que se someten a una cura depurativa?
Los libros abiertos son una necesidad interior, de la que no se puede prescindir; cambiar de sitio no significa cambiar de identidad sino hacer de la rutina un paréntesis de tiempo que ahora completan otras actividades como el paseo, la natación o la mirada al entorno, siempre colorista como un mercadillo municipal. No necesito dietas depurativas sino seguir con las actitudes de siempre, lo de las dietas milagrosas es beatería publicitaria.

¿Y es posible seguir bajo la sombrilla polémicas como la generada por la Real Academia al incluir en las normas de uso nuevas palabras?
Claro, las redes  sociales son pancarteras y chillonas. Y hasta aquí llegan sus convulsiones. Como me sucedió con los acentos en su día, la admisión de vulgarismos como si fuesen logros populares, me parece un error y una pésima decisión colegial. Si los que usan el vocabulario como un estropajo  son los que aconsejan renovar la superficie azul del diccionario  estamos listos...

¿Qué géneros y qué títulos tiene elegidos como lecturas de verano?   
Practico  el monolitismo lector con la poesía. Llevo muchos años con el poema como compañero habitual y el hábito se ha fortalecido. Leo muy pocas novelas al año, en cambio, suelo leer a diario un libro de poesía. Conmigo han viajado las últimas entregas de Alfonso Brezmes, Luis Arturo Guichard, Pablo Fidalgo Lareo, Francisco Onieva, Javier Sánchez Menéndez… Un maletín de versos al sol.

¿Y encuentra en la playa el tiempo lector adecuado?
Bueno, no siempre, las mañanas playeras son ruidosas  y superpobladas como una galería con aire acondicionado. Así que me levanto temprano y hay un par de horas que invitan al sondeo ensimismado de la palabra. Después me dejo llevar por la inercia de los sentidos, lo que me invita a empezar el libro tras cada interrupción lectora… Acabo concluyendo que mis rutinas diarias son igual de plácidas que la estancia en la costa. El mejor viaje es el de regreso y ya me está esperando la buhardilla.

Tasio Luna, Oropesa del Mar, 2017)
 

miércoles, 19 de julio de 2017

ATARDECER

Silencio
 


ATARDECER


Un silencio tangible
inclemente quemaba los restos de la tarde.
El viento de levante recogía muchachas
y las depositaba en los cercanos bares
del paseo marítimo.
Emulaban los toldos de las cafeterías
briosos estandartes cabalgando
en pos de la batalla.
Solo tú  perdurabas, como un dios estelar,
siguiendo las consignas de las contemplaciones,
escribiendo en la arena con tus pasos,
cautiva de un paisaje
inmóvil, denso, azul.

(De Pulsaciones, Takara Editorial, Sevilla, 2017)


martes, 18 de julio de 2017

MOTIVOS PERSONALES

Parque natural de Cabanes
(Castellón, 2017)


MOTIVOS PERSONALES


. Sé que lo que creo no es cierto. Pero es tarde para buscar otras creencias.

. Fondo y forma; los contenidos requieren el aliciente de la indumentaria.

. En la estimación crítica el entendimiento y la sensibilidad son obligatorios; los elogios, voluntarios.

. Extrañamente juntos, corazón y cerebro insisten en riñas de gatos.

. Voluntad libre y el vacío feliz de todas esas cosas que no reclaman sitio.

             (De Motivos personales , Sevilla, 2015)



 

lunes, 17 de julio de 2017

ALFONSO BREZMES. ULTRAMOR.

Ultramor
Alfonso Brezmes
Renacimiento, Colección Calle del Aire
Sevilla, 2017

MIRAR EL FRÍO

    Vuelvo al hecho poético de Alfonso Brezmes (Madrid, 1966). El escritor cuenta con un breve y atinado recorrido creador que sale al día en 2013 con La noche tatuada y se prolonga en 2015 con Don de lenguas, ambos libros, como el que ahora nos ocupa, en la editorial sevillana Renacimiento. Con tan ligero bagaje machadiano y sin el paraguas crítico de la edad temprana ni el paternalismo benevolente que recibe la primera escritura juvenil, Alfonso Brezmes ha logrado convertirse en una presencia firme del ahora y en un gozo lector que remite a una tradición figurativa de la que Luis Alberto de Cuenca podría ser uno de sus referentes más cercanos. Naturalmente, hablo de tradición realista sin mimetismos con la interpretación lineal sino como página en construcción, como magma interpretativo.
 Una cita de Kafka abre el propósito escritural de Ultramor. En ella se cobija la paradoja, una de esas esquinas habituales de la vida al paso: “A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar”. El vértice reflexivo de Kafka casa bien con la escritura meditativa de Alfonso Brezmes y su empeño en habitar la incertidumbre desde una palabra sin certezas, que redefine especulaciones y que sospecha de entrada que el patrimonio de dogmas personales está abocado a diluirse en la devastación de la costumbre.
 Abre el poemario una advertencia al lector sobre el propósito de la escritura, más que una postulación es una manera de insistir en que los contenidos semánticos conllevan siempre un sustrato emotivo que evita la asepsia y el despojamiento de la intimidad. El poema deviene afán y búsqueda, un deambular aleatorio en el que se va gestando un entrelazado relacional con los significados de las cosas: “No es mucho lo que pido. /Oblígame a decir lo que no sé, enséñame a escribir  mi nuevo nombre. / Puede que alguna vez acierte sin saberlo” La escritura por tanto no testifica, no es un ideario objetivo de percepciones sino un proceso indagatorio que concede una nueva identidad, que abre puerta al asombro y la iluminación, que deja entre las manos los signos dispersos de un bosque invisible.
  No hay un único hilo conductor en las composiciones de Ultramor, un neologismo que sugiere un viaje sin andenes, más allá de la norma, como si escribir y vivir, esas dos actitudes de la libertad en ejercicio se abordaran desde el rechazo con lo establecido. Somos en cuanto rechazamos el conformismo ante el agujero negro de lo real para dar forma a las nuevas visiones sobre las cosas que postulan los poemas. Como advertía Juan Ramón Jiménez la escritura recrea la esencia de las cosas, busca formas que eleven lo posible a un nuevo vuelo.
  En la mirada lírica de Alfonso Brezmes el onirismo es una constante. Lo tangible no se asienta en las formas sensoriales sino que es una construcción simbólica que deja abierto su espacio interior a la interpretación. De este modo, los sustratos reales no son, solo parecen, siembran accesos y bifurcaciones. Así que los habitantes del poema, esas presencias que deambulan por el agua cambiante del discurrir, nunca saben qué lado del espejo ocupan, qué desorden culmina su argumento.