jueves, 29 de septiembre de 2016

AFORISMOS MILITANTES

La tinta fresca de lo real
(Madrid, 2016)
Fotografía de
Marta Semitiel

AFORISMOS MILITANTES


A menudo la vida carece de sentido, es abstracta y compleja. La literatura no.

Considera cada libro como un ejercicio de aprendizaje.

Todo escritor soporta el previsible anclaje de la lectura.

La realidad tiene signos secretos.

Bajo la gota fría, el trazado del sendero se diluyó. Rumbo incierto.

Me gustan las noches de doble fondo, en las que caben vigilia y sueño.

Esa manía de la memoria de revisar apuntes atrasados.

Siempre que concluyo un libro, firmo con la escritura discreta del aprendizaje.

La verdad no es un área reservada para soledades ariscas.

Cuando avanzo hacia ti te desvaneces.

Consumo la relación incierta del autista y su temporada en el invierno.

Un porte sólido. De fantasma.

Cuando tenía veinte años, Jaime Gil de Biedma no era un poeta cualquiera. Era el poeta.

La biblioteca, ese amplio gremio de deudas contraídas.

Conspiración entre sustantivos comunes, verbos fríos y adjetivos ecuánimes.

Nombres propios que ya no recuerdo; el final de una biografía deja sitio para mucho olvido.



PD.- Esta selección de aforismos fue traducida  al griego por Virginia López  Recio, filóloga y profesora en el Instituto Cervantes de Atenas, para integrase en las páginas de la revista Nea Efthinidirigida por  Angelís Dimitris, doctor en Filosofía, ensayista y poeta.




miércoles, 28 de septiembre de 2016

BLAS DE OTERO. EL COMPROMISO EN LA POESÍA

Blas de Otero

EL EJEMPLO DE BLAS DE OTERO

   Una cronología, el trigésimo aniversario del fallecimiento de Blas de Otero, proporcionó el motivo para la convocatoria en Granada, entre el 27 y el 29 de enero de 2010, de un foro internacional. En torno al paradigmático poeta coincidieron más de veinte estudiosos de la lírica contemporánea. El volumen Compromisos y palabras bajo el franquismo, editado por Araceli Iravedra y Leopoldo Sánchez Torre, compila las actas del congreso y permite profundizar en el legado intelectual y en los claroscuros biográficos.
   Sabina de la Cruz, compañera sentimental del poeta desde 1971 y albacea testamentaria, aporta el trabajo liminar; centra su intervención en un paréntesis temporal (1943-1944) que coincide con la crisis que condujo a su primer internamiento psiquiátrico, y la penuria económica de posguerra que se convirtió durante años en un mal endémico y colectivo y fomentó la búsqueda de canales alternativos de supervivencia. Como privilegiada conocedora de entresijos coyunturales, nos descubre siete cartas inéditas dirigidas a un amigo cercano, Antonio Elías Martinena.
   La necesidad de integrar el material literario en el discurrir colectivo fue tratada con singular acierto por Jean Paul Sartre en su ensayo ¿Qué es la literatura? Aquel texto de 1948 se asentó de inmediato como bibliografía básica sobre la eficacia del valor estético. Fomentó un debate que todavía no ha periclitado y ahora se recupera al abordar la relación contextual de la poesía de Otero. A él se dedica el cuerpo central de Compromisos y palabras bajo el franquismo.
   Lo social como clave temática crea escuela, se convierte en elocuente epígrafe, sintetiza un recorrido en la que abren senda Blas de Otero y Gabriel Celaya. Sin embargo, la exigencia ética transciende ese periodo de humanismo utópico y deviene coordenada referencial en el quehacer de las promociones siguientes. El legado reitera vínculos con la Escuela de Barcelona, aquel subgrupo mediosecular que aglutina a Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y José Agustín Goytisolo, También con Ángel González en cuya poesía abundan los ecos sociales, los ingredientes de denuncia y el empleo de una ironía crítica distanciadora.
    Esta filiación languidece en los años setenta, cuando se impone como tendencia dominante el formalismo esteticista, y vuelve a aflorar en el comienzo de los ochenta debido al impulso de “la otra sentimentalidad”. La estela de la poesía cívica no se apaga con Javier Egea, Álvaro Salvador y Luis García Montero, yuxtapone matices y crea enunciaciones que difunden la utilidad ideológica en el cambio de siglo.
   La posguerra, el franquismo consolidado y la postrera etapa de la dictadura fueron estrictos vigilantes de la libertad expresiva. En ese marco agónico los valores oterianos mantienen su vigencia; la escritura preserva su vocación transformadora y se hace portavoz de afanes colectivos. El entramado lírico difunde una actitud crítica ante la realidad circundante y propicia el ensanche de la conciencia individual. Su coherencia y unidad sigue pidiendo al tiempo la paz y la palabra.   
                                         

   
Compromisos y palabras bajo el franquismo
Recordando a Blas de Otero (1979-2009)
Araceli Iravedra y Leopoldo Sánchez Torre (eds)
Renacimiento, Sevilla, 2010


                                                                                       

martes, 27 de septiembre de 2016

LA PIEL DE LOS SECRETOS

El otro yo
Fotografía de
Javier Cabañero


SECRETO


Vela mi voz
la piel de lo que callo.
Perdura dentro. 



lunes, 26 de septiembre de 2016

ESTANTERÍA DEL CANSANCIO

El orden del cansancio


CANSANCIO


Lista incompleta de elementos varios
que alrededor conspiran:
los labios del teléfono,
la piel brillante del metacrilato,
la cisterna sonando como un disco incesante,
el texto amorfo de un recibo bancario,
el traje de un invierno prematuro
pintado en la rejilla,
los cactus, esos pulpos vegetales...
Acicates oscuros para que yo reincida
en el acto más mío: no hacer nada.

                     (De Un país lejano, DVD, Barcelona, 1998)



viernes, 23 de septiembre de 2016

PERE SABORIT. EL PLATO PREFERIDO DE LOS GUSANOS

El plato preferido de los gusanos
Pere Saborit
Traducción de
José Luis Trullo
Ediciones Trea, Aforismo
Somonte-Cenero, Gijón, Asturias, 2016

MÁCULAS Y BAJORRELIEVES

 El aforismo actual cultiva una parcela creciente que, de forma continua, va añadiendo a su práctica una incansable nómina de autores hasta formar el tronco sólido de un gran árbol literario. Uno de los impulsores de este renacimiento del género es José Luis Trullo, editor y director de la revista monográfica El Aforista, y ahora traductor al castellano de la entrega de Pere Saborit (Manlleu, Barcelona, 1961), doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona y autor de un extenso trabajo de pensamiento compuesto por las entregas Anatomía de la ilusión, Política de la alegría y Vidas adosadas.
  El aserto que da título a esta salida de Pere Saborit, El plato preferido de los gusanos, es inquietante, crea ese temblor oscuro de la pintura de Valdés Leal, o las zonas umbrías que dejan en la retina los cuadros de Solana. Recuerda nuestro andar de paso, esa condición perecedera de la materia que hace de la muerte decisiva estación final, singular abstracción que desaliña cualquier voluntad en los sustratos del desasosiego.
  La aforística del profesor catalán sondea el mar revuelto de la realidad y asume que el oleaje está repleto de contradicciones. Nos quedan las estrategias de la inteligencia para construir radas a resguardo, para mirar con objetividad lo que sucede y buscar distancia. Una vez instalado en el mirador de lo objetivo, el protagonista verbal pone su lente de análisis sobre la superficie de la realidad para encontrar en su textura máculas y bajorrelieves.
En la praxis aforística, la voz omnisciente es una contrafigura del autor oculta bajo el velado de la escritura. De este modo, el yo se convierte en otro. Pere Saborit denomina X, una letra interrogativa también empleada con frecuencia en las páginas autobiográficas de los diarios, a la identidad del protagonista, como si sus rasgos pudiesen aglutinar los trazos múltiples de un yo social. Así, el enfoque de los textos permite abrir un amplio campo meditativo que abarca desde la soledad buscada del pensamiento solipsista hasta la materia prima de la convivencia y sus relaciones entre sujetos.
 Los aforismos de El plato preferido de los gusanos integran en su ecléctico desarrollo un variado catálogo de recursos expresivos. Hay tonos de ironía: “Teniendo en cuenta que cuando nació no conocía a nadie, X. creía que las cosas tampoco le habían ido tan mal”, “Según X., todas las mujeres deberían llamarse Consuelo”; se percibe el rumor calmo del escepticismo: “Según X., el hecho de que todo el  mundo posea un rostro diferente es una prueba irrefutable de que Dios –en caso de existir- aún no ha superado el estadio de producción artesanal”, “X. creía que nuestra vida real tiene un valor tan escaso, que ni siquiera se merece que muramos con una sonrisa en los labios”; y hay un amplio acopio de textos meditativos sobre el sentido de lo existencial, como forma de orientación en el espacio y en el tiempo, como necesidad de encontrar a esta caótica concepción del mundo una buena salida de emergencia.      


miércoles, 21 de septiembre de 2016

CASA VACÍA

Puertas, vidas
(Pola Ulloa)
Fotografía de
José Manuel Vilaboa Bernárdez

CASA VACÍA


  En esta casa ya no vive nadie pero están todos los moradores que ocuparon los muros lastimados de sus habitaciones. Escucho su fisiología desperdigada en pasos, rumores, toses o gemidos. De cuando en cuando callan, como si se hubiesen mudado por unas horas a otro lugar. Pero siempre regresan. Esta noche olvidaron cerrar la puerta de la entrada y apagar las luces. Alguien me despertó. No supe qué decir; me siento un extraño ocupando una casa vacía.
  Ellos me reconfortan y justifican mi presencia: “alguien debe soñarlos”

( Del libro en preparación Cuentos diminutos)



martes, 20 de septiembre de 2016

DESCONFIANZA

Entre dudas
Fotografía de
Lucila Sesma
(José Luis Morante, septiembre, 2016)

DESCONFIANZA

. Desconfío de las biografías legendarias, que no saben de quién es su pasado.

. Desconfío de la vida sana, ese túmulo de hábitos saludables que antes o después acabará metiéndonos en el ataúd.

. Desconfío de los que visten, con monotonía e insistencia, el abrigo de los compromisos y carecen de tiempo para el otro.

. Desconfío de quienes tienen temprana conciencia de su genialidad.

. Desconfío de los que piensan que el talento brota de la nada.

. Desconfío de quien hace de las relaciones personales un insalubre trastero, un lugar siberiano.

. Desconfío de esa obsesión indígena que llena de himnos, banderas y escuadrones la plaza de su pueblo.

. Desconfío de las amistades aparentes, con exuberancia decorativa.

. Desconfío del escritor que hace de la vida una actividad subalterna, llena de signos de puntuación.

. Desconfío de mí, también cuando parezco yo.


                                                                      (Notas para un espejo)