jueves, 5 de junio de 2014

FRANCISCO FERRER LERÍN. VETA ONÍRICA.

Mansa chatarra
Francisco Ferrer Lerín
Edición de José Luis Falcó
Jekyll & Jill, Zaragoza, 2014

VETA ONÍRICA
 
   En los análisis críticos estamos habituados al agrupamiento gregario; la tarea creadora del solitario aparece siempre como indicio de disonante heterodoxia. Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) pertenece por edad a la promoción veneciana, pero rara vez aparece entre los integrantes de aquella Generación del Lenguaje, que encabezaran Pere Gimferrer y Guillermo Carnero bajo la batuta promocional de Josep María Castellet. Así que su quehacer literario es un demorado soliloquio, cuyo máximo refrendo fue el Premio de la Crítica, concedido en 2010 por su libro de poemas Fámulo (Tusquets, 2009).
  La senda biográfica no desdeña el sustrato pintoresco. Su padre, médico, y su madre, actriz, propiciaron una madrugadora inquietud intelectual, conformada en los jesuitas de Sarriá y después en los escolapios. Comienza medicina en la universidad para decantarse finalmente por la ornitología, una pasión que convive con la práctica del póquer, trabajos intermitentes de editor y la morosa traducción de Eugenio Montale, Tristan Tzara y Saint John Perse. Su perfil literario se mantuvo desvaído durante décadas, incluso llegó a especularse con su inexistencia, como simple heterónimo de Pere Gimferrer, aunque se multiplicaran en el tiempo salidas de poesía, novela y relatos.
   En Mansa chatarra el poeta, profesor y antólogo José Luis Falcó compila una nutrida colección de relatos dispersos en la obra, enriquecida con por una veintena de inéditos.. El más antiguo, “El monstruo”, procede de 1963, y el más reciente, “Domicilio, 21” data de 2013, estaba inédito en papel, aunque formaba parte del blog del autor. También el título de la selección se empleó por vez primera en 1969. La meritoria introducción de José Luis Falcó establece las coordenadas comunes de los textos “cuyo denominador común estriba en la procedencia onírica de su material literario. A la hora de realizar la selección, se ha entendido el espacio onírico como aquel que recoge fundamentalmente las nociones de sueño y ensoñación ".
  No me corresponde a mí establecer ahora una teoría del sueño; pero sí constato su tendencia a presentarnos planos deformes de lo real, donde un yo desdoblado se vislumbra a sí mismo en situaciones y actitudes fuera de norma, como si los límites de la razón precisaran otros territorios abiertos en los que hallaran cobijo contenidos con una fuerte carga simbólica.
   Pese al largo periodo de escritura que abarcan los relatos, en la persistente evolución de esta muestra no hay excesivos cambios de tonalidad. Francisco Ferrer Lerín deja cauce libre al lenguaje natural de los sueños y a las variables del asombro, una forma de restaurar el equilibrio entre realidad e imaginación. Su escritura amalgama vislumbres vivenciales e imágenes oníricas en las que el sedentarismo se quiebra para mostrar episodios sombríos, procesos fisiológicos asociados a ciclos naturales que transmiten sensaciones inquietantes, e historias mínimas que germinaron tras la lectura. Casi siempre queda velado el sustrato biográfico o el quehacer laboral como ornitólogo experto en aves carroñeras, aunque estén ahí con la voz confidente de la experiencia.
  El insulso mercado actual condena al catálogo de las editoriales más jóvenes a una circulación restringida. Sería una lástima que tal circunstancia se diera en este libro, editado con gusto por Jekyl l& Jill. La obra incorpora además algunas sugerentes fotografías y nos deja un primer plano, bien definido por José Luis Falcó, de un autor plural, con marcado acento personal, que saca a la luz su veta onírica; un sitio de cruce entre la realidad y lo mágico.        

2 comentarios:

  1. Magnífico blog amigo... intentaré estar al tanto de lo que nos compartes, abrazos, jaime

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  2. Querido amigo, agradezco de veras tus palabras; nada más grato que encontrar en los textos la complicidad del lector. Cada reseña es sólo una propuesta que busca enriquecerse con otras miradas. Un saludo fuerte de bienvenida.

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