lunes, 16 de febrero de 2015

JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ. ORDENAR EL TIEMPO


Mediodía en Kensington Park
Javier Sánchez Menéndez
La Isla de Siltolá, Sevilla, 2015

ORDENAR EL TIEMPO

   Poeta, narrador, antólogo y responsable de la iniciativa editorial La Isla de Siltolá, Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, Cádiz, 1964) nos deja en las páginas de Fábula una serie escritural de género ambiguo, donde se dan la mano autobiografía y ficción. De esta obra en marcha se han editado hasta ahora las entregas La vida alrededor, Teoría de las inclinaciones y Libre de la tormenta que abren ruta a una cuarta estación, Mediodía en Kensington Park.
    El nuevo volumen  presenta una compilación de anotaciones fechadas entre 2008 y 2012, donde la prosa narrativa difumina contornos para resaltar su expresividad poética. Se abre con una frase que suena a brújula lectora, “En el aire de la espontaneidad”. Casi una reflexión metapoética sobre la voluntad que anima estos apuntes, escritos en Londres y concluidos en Cádiz, sobre una travesía existencial donde lo contingente se engarza sin un orden previo. Estar es discurrir, dejar cauce al funcionamiento rutinario, aunque la estela se mire con el aporte sensorial de unos ojos líricos. “Todo empieza después, nada se inicia antes”; la escritura se convierte en un propósito sosegado: la palabra busca ordenar el ser de los relojes, aunque ésta no sea la única intención: “Quiero vivir mi tiempo y ser contemporáneo. Y asistir al debate viviendo entre lo exacto. Intento inmiscuirme y soporto el rechazo. Encuentro la verdad, un diálogo apócrifo que nunca crece en humanismo” (pág. 22). El sujeto reafirma su identidad mientras sale  a escena y representa su papel de figurante activo en la mínimas tablas de un azaroso escenario, empeñado en buscar su engarce social o en responder a las dubitaciones que formulan los días. El lenguaje se hace herramienta de búsqueda.
   La cadencia meditativa de Mediodía en Kensington Park da curso al pensamiento del hombre ensimismado, una presencia que en el centro del parque busca un recinto audible para las voces interiores. Allí, en la concreta geografía del jardín londinense que difunde frescura y silencio, se asoma al interior del tiempo, halla voz y armonía para sondear esas verdades íntimas que el hombre necesita pulsar entre sus manos para seguir trayecto, para sumar sus pasos a otros pasos. En lo inesperado confluyen todos los caminos, las sendas abiertas “que han leído la esencia, que llegaron al bosque y, en su centro, descubrieron la luz y su silencio”.


4 comentarios:

  1. Interesante crítica sobre los textos de ese tipo deslumbrante y real que, por decirlo con palabras suyas, también podría ser mentira.
    Abrazos, siempre

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  2. Querido Amando, los libros solo exigen verdades literarias. Lo vivencial es siempre una especulación que inventan los relojes. Una alegría encontrar de nuevo tus palabras. Abrazos.

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  3. ¿Podríamos decir que son reflexiones en forma de prosa poética José Luis?, gracias como siempre por tu reseña. Me gusta mucho que nos pongas extractos de la obra.
    Saludos, buen día y un abrazo!
    Sandra Sánchez

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  4. En efecto, las páginas de este libro entrelazan procedimientos narrativos y confesionalidad lírica. Y el resultado nos deja el perfil de un yo veraz, que invita al diálogo. Un fuerte abrazo y, de nuevo, muchas gracias por tu continuo interés y por el afecto de tu voz.

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