lunes, 2 de noviembre de 2015

JOSÉ LUIS GÓMEZ TORÉ. UN CORTE QUE NO SANGRA

Un corte que no sangra
José Luis Gómez Toré
Ediciones Trea
Gijón (Asturias), 2015

UN CORTE QUE NO SANGRA

   Complementado con un quehacer crítico de alto interés, el cauce lírico de José Luis Gómez Toré (Madrid, 1973) comienza con He heredado la noche,  libro reconocido con un accésit del Premio Adonais, y prosigue con las entregas Fragmento de un cantar de gesta, aparecida en 2007, y Claroscuro en el bosque, un trabajo conjunto con Marta Azparren que llega al lector en 2011. Son estaciones en las que se definen como sustrato común la indagación introspectiva, el buceo en la identidad del yo poemático, el carácter simbólico de la palabra versal y los escenario paradójicos de la realidad.
   Casi coincidiendo en el tiempo con un nuevo ensayo, El roble de Goethe en Buchenwald, la última muestra poética del profesor madrileño extrae su título de una cita del filósofo Enmanuel Lévinas. El aserto Un corte que no sangra define el instante, aquel mínimo quiebro que conduce desde un tiempo a otro de forma inadvertida. Por tanto, el tránsito se vislumbra como veta central de la palabra, aunque lejos del lirismo nostálgico de la elegía.
   La constitución del libro aporta cuatro tramos. Todos tienden al poema breve y a la mirada múltiple en los contenidos. Como sucede en la contemplación del ámbito externo, cada discurrir deviene un incansable aporte de estímulos. Así nace el poema, se hace comienzo y búsqueda, propicia un asombro a compartir, como si dejara en sus versos una invitación serena a la belleza, aspiración esencial del ser. Esta convivencia armónica de lo diverso integra un muestrario azaroso: la música, los trazos de la costumbre, el deambular transitorio y la terca aspiración del lenguaje para devanar ovillos en la sombra. Leemos en “Desayuno en Babel”: “Hablamos. Las palabras persiguen un lugar. Son fragmentos de nada que dibujan un cuerpo, un ovillo encerrado del lado de la sombra…”
  En el segundo conjunto cobra presencia fuerte el paisaje, lo que incide en el cambio de registro. Una voz más descriptiva recorre una geografía compartida, un lugar, la Sierra Norte de Madrid, donde el río Guadarrama ejemplifica en su fluencia los signos del tiempo. El cauce renovado es fugacidad y estío, pero también impulso y permanencia, una paradoja que pauta la condensación reflexiva del poema: “nacer es pronunciar otro rumor del agua. / En lo que fluye hay una permanencia, / un prudente alejarse, / un idioma que insiste en el olvido / removiendo los légamos del sueño.” El rastro natural muestra su transparencia en la evocación que recobra las sendas de otros días, aquel rastro invisible de las tareas escolares y los gestos diarios que ahora dormitan en la memoria como reflejos frágiles, una luz de otoño que muestra al paseante su desnudez.
   El avance del libro aglutina apuntes líricos que distancian los poemas, como si fuesen esquejes autónomos; de este modo pueden convivir en la misma sección el exotismo de Araguaia, el largo río amazónico que abre una franja de transición entre la selva y el lagunal donde viven reductos indígenas de espaldas al discurso consumista del progreso, con el Claustro de San Pedro o la sombra difusa del mirlo, un signo más de soledad e invierno. Son variaciones sobre el discurrir, ecos de un tiempo que gira inadvertido resolviendo ecuaciones y caminos, dejando entre la luz una poética: “Sostener un instante / el canto inmerecido de los pájaros”.
   La coda final arranca con una cita de Juan Gelman:”Porque morir es fácil / nacer no”. Su lectura sugiere un enlace, la vuelta al origen desde una mirada intimista. En la composición “Dos años” es el hijo referente argumental, del mismo modo, en los poemas siguientes  el primer intervalo de la vida se convierte es zona auroral, un hueco libre en el que se guardan imágenes sin mácula, la quietud estrenada del asombro.   
 
  

    

4 comentarios:

  1. Leída tu interesante reseña José Luis. Gracias por compartir.
    Saludos y feliz semana,
    Sandra.

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    1. Hola, Sandra, vuelvo a encontrarme tu voz en estos puentes y es siempre un signo de semana mágica, de lunes festivo. José Luis Gómez Toré concita en su persona sabiduría crítica y poesía del ahora. Un nombre a seguir. Abrazos.

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  2. Indagaré sobre este poeta. Hace un mes estuvo en Valencia, pero no pude asistir a su presentación. Son tantos eventos, que a veces se llegan hasta solapar. Un abrazo

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    1. Así es Carmela, hace muy poco una gran amiga me comentaba si la continua corriente de poetas y libros no nos deja la sensación de nadar en la superficie, de que todo sea una estela leve que se borre de inmediato. Y es lo que suele suceder, aunque siempre quedeel placer sosegado de la relectura. El poeta y crítico José Luis Gómez Toré ha estado siempre muy cerca de mis afectos y de mi biblioteca. Un fuerte abrazo.

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