martes, 10 de abril de 2018

VICENTE VELASCO MONTOYA. CON TODO ESTE RUIDO DE FONDO O EL IMPERIO DE LAS LUCIÉRNAGAS

Con todo este ruido de fondo
o El Imperio de las luciérnagas
Vicente Velasco Montoya
Prólogo de José Siles González
Chamán Ediciones
Albacete, 2018


SENTIR LA NADA

   Me acerco a la poesía de Vicente Velasco Montoya (Cartagena, 1976) atraído por la extraña asimetría de un título que sacude la conformidad lectora. El gestor de la librería La Montaña Mágica, de Cartagena, ha publicado hasta la fecha los poemarios Ningún lugar (Jaén, 2012) y Principio de gravedad (Cartagena, 2015). En la misma secuencia cronológica –tres años después- ve su despertar el tercer poemario, con un pausado prólogo de José Siles González  que recuerda los rasgos nucleares del poeta: la búsqueda incesante del sentido existencial que dé cuerpo e impulso al discurrir, el carácter catártico y depurativo de la razón poética y el magisterio plural de voces como Wislawa Szymborska, Ángel González, Antonio Marín Albalate o Manuel Valero, por citar solo algunos referentes próximos.  Poesía, por tanto, que propone un viaje intimista en lo temporal y cuyo afán introspectivo no pasa por alto la ecuación de lo colectivo.
  Vicente Velasco Valero emprende viaje explorando un verso narrativo, que da al texto la apariencia de cuento reconvertido, concediendo al poema un espacio para el desarrollo argumental. Desde esa actitud de reconstrucción y búsqueda van aflorando  gestos inteligibles de una existencia marchita y anodina que suele desembocar, a diario, en la plaza estrecha del desencanto: “Nunca los tiempos fueron fáciles para nosotros / y el sabor amargo nos ha acompañado / en el paladar como hierro frío / sumergido en las copas de Aquiles y Patroclo”.
 El poemario no cierra los ojos a un tiempo presente definido por parámetros contradictorios. Caminan por cercanas aceras el pragmatismo y la deshumanización, las dificultades y la idealización falseada de la publicidad en su efectiva táctica de fabricar burbujas a medida. Esa higiene decorativa, que borra desconchones y relieves, para mostrar el mediodía saludable del progreso justifica el empleo de la ironía, un recurso expresivo que da pie a excelentes composiciones como “Amnesia”. Pero el sentido crítico se justifica sin estrategias de objetivación. Si vivir es sentir la nada, los versos configuran una sensación de malestar y rechazo frente a un trayecto que anula rincones a la esperanza. El marco urbano engendra al percibir una cacofonía de voces sin mensajes el que nunca sale a flote el afán comunicativo. Apenas se visualizan los nombres comunes de las cosas en este magma informe. Todo el entorno aparece contaminado por un pesimismo atroz, como si la realidad fuese un artesonado de ficción proclive a desmantelarse en cualquier momento: “Einstein tenía la razón absoluta. / Chaplin también / Si parpadeásemos lo suficientemente rápido, / la vida se transmutaría en un sinsentido / de fotogramas que, poco a poco, / irían perdiendo su color”
   La invitación al pesimismo tiene en el espacio literario algunas figuras de culto como Alejandra Pizarnik, Elizabeth Bishop, Sylvia Plath o algunos vértices de la generación beat. Sus voces han propiciado una cristalización verbal que amalgama lucidez crítica, nihilismo y un rechazo fuerte de la disolución de la identidad personal en los abismos cercanos e intangibles de lo cotidiano. A esa herencia versicular se incorpora Vicente Velasco Montoya para reflexionar en sus textos sobre el sinsentido; y lo hace con la cadencia de una poesía precisa, carente de exabruptos retóricos, que admite en sus parámetros la mirada indagatoria del yo, ese juego de luces que amplifica el empeño de salir al día.




   

2 comentarios:

  1. Hermosa tarea buscarle al sinsentido razones y lugares poéticos. No sólo el mundo anglosajón sabe de estas cercanías. Enhorabuena a todos los posibles lectores!!

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    1. Saludos con lluvia, Luis; el perfil literario de Vicente Velasco Montoya, como he escrito, tiene ilustres precedentes en su fragmentación de la praxis optimista; sus versos anuncian el pensamiento crítico y dan pie a seguir en esta estela de conjurados inconformistas. Así que una alegría ver cómo avanza Chamán Ediciones dando escaparate y vida a aportaciones de interés. Abrazos de nuevo.

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